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martes, 27 de enero de 2009

LA RETÓRICA MILENARIA DE OBAMA


La retórica milenaria de Obama

El Mundo
Luis Arroyo
23/01/09


OBAMA ha revolucionado la comunicación con un uso formidable de la web. Tiene una lista de correo con 13 millones de personas y dos más en MyBarackObama, y ha sido el primero en colgar mensajes semanales destinados directamente a los estadounidenses. Sin embargo, la retórica desplegada por el presidente tiene el mejor sabor de los discursos clásicos y utiliza técnicas milenarias.Poco ha cambiado en el plano de la retórica en estos 2.500 años, desde que las antiguas Grecia y Roma fijaran sus cánones.

Vemos en el discurso inaugural de Obama la apelación a la responsabilidad, trufada de realismo («Reafirmando la grandeza de nuestra nación, sabemos que la grandeza nunca es dada. Debe ser ganada»). Ese mismo espíritu está en Pericles («Aquellos que tienen la almas más grandes, que son sensibles a las miserias de la guerra y la dulzura de la paz, son quienes no se desalientan al encarar el peligro»). Pero también en innumerables discursos de crisis y guerra: desde los clásicos «Lo único a lo que debemos tener miedo es al miedo mismo» (Rooselvelt) o el texto de Churchill: «Sólo puedo ofrecer sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor» (la historia pulió luego redundancias y lo dejó en tres), que termina exhortando: «Vamos, pues, marchemos juntos con la fuerza de la unión». Cuando Obama habla de «mantener la promesa divina de que todos son iguales y libres», no hace sino evocar el espíritu de Lincoln en Gettysburg («Nuestros padres formaron en este continente una nueva nación, concebida en la libertad y dedicada a la proposición de que todos los hombres son creados iguales»), una referencia repetida miles de veces en la oratoria mundial.

También las tácticas retóricas aplicadas por Obama y sus logógrafos (con permiso de la Real Academia) son las mismas de siempre.Encontramos a cada paso tríadas, una técnica milenaria: «Fe, esperanza y caridad» se exhorta en la Biblia; y de nuevo Lincoln, que reclamaba «un Gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo». Obama se siente «humilde, agradecido y consciente» y dice que los desafíos contra los que llama son «reales, muchos, y no serán fáciles. El presidente, como tantos otros antes, recurre a la metáfora: habla de «nubes y furiosas tormentas», pide que «sorteemos las corrientes heladas», y que hagamos por «levantarnos y sacudirnos el polvo».

Antítesis hay varias en el texto de Obama («os juzgarán por lo que podáis construir, no por lo que destruís»; «los instrumentos pueden ser nuevos, pero los valores son antiguos»), pero ha destacado sin duda la que afirma «hemos escogido la esperanza por encima del miedo, el propósito común por encima del conflicto y la discordia». A Kennedy también le gustaba la antítesis: «Pregunta no lo que tu país puede hacer por ti, sino lo que tú puedes hacer por tu país». Antítetis, metáforas, tríadas Podríamos encontrar también aliteraciones, preguntas sin respuesta Pero entre las técnicas de la retórica con más sabor, Obama recurre a una mágica que nace con el ser humano: la historia, la parábola, el relato.Como tantos oradores brillantes, Obama no usa ni un dato. Habla de historias de gente. Como su padre, que no habría sido servido en un restaurante hace 60 años, como los soldados luchando en la nieve en las batallas decisivas, y susurrando luego desde Arlington.

Quizá en la mesa del Despacho Oval encontremos pronto un ordenador por vez primera, pero la retórica mundial seguirá bebiendo de las fuentes de siempre para contarnos quiénes somos y hacia dónde vamos.

Luis Arroyo es presidente de Asesores de Comunicación Pública.

lunes, 4 de agosto de 2008

lunes, 28 de julio de 2008

lunes, 14 de julio de 2008

miércoles, 9 de julio de 2008

PUBLICIDAD Y PERSONAS.

Con Pablo Nacach y Pepe Colubi. Analizamos la relación entre la persona y la publicidad y para ello hablamos con Antonio Núñez, autor del libro ¡Será mejor que me lo cuentes!, y consultor de Story&Strategy, empresa que asesora a candidatos y partidos políticos, celebridades, medios de comunicación y marcas






¿Por qué unas ideas de negocio suenan a ruina y otras a dinero en metálico? ¿Por qué hay personas que convencen más rápidamente que otras? ¿Cómo logran seducirnos los discursos políticos? ¿Por qué hay campañas publicitarias que recordamos de memoria y otras las olvidamos en el acto? ¿Cómo consiguen hacernos vibrar algunas presentaciones? La respuesta está en la forma en la que el mensaje está contado. Los relatos logran que transformemos simples datos en emociones y sensaciones genuinamente personales. Mediante la narración, y no la argumentación, conseguiremos seducir a nuestra audiencia y hacer que invierta su tiempo en nosotros.Utilizando decenas de divertidos ejemplos del mundo del cine, la política, Internet o la prensa del corazón, Antonio Núñez nos revela los secretos del storytelling, o arte de crear relatos. Con la lectura de ¡Será mejor que lo cuentes! descubriremos la decisiva influencia de los relatos en el mundo empresarial y en nuestras vidas. Aprenderemos que nuestro éxito personal depende de cómo contemos y nos contemos la realidad.