viernes, 27 de junio de 2008

Magdi Cristiano Allam



CARTA DE MAGDI CRISTIANO ALLAM

Artículo publicado por Magdi Cristiano Allam, subdirector del Corriere della Sera, el pasado domingo 23 de marzo de 2008, horas después de recibir su bautismo en la Fe cristiana por Benedicto XVI, durante la Vigilia Pascual. El escrito adopta la forma de una carta dirigida al director del diario. La traducción ha sido distribuida por la Fundación Crónica Blanca, de jóvenes periodistas católicos.


Noticia publicada el 25-03-2008

Querido Director:

Lo que voy a contarte se refiere a una elección mía, de fe religiosa y de vida personal, que no quiere de ninguna manera involucrar al Corriere della Sera, del cual me honro de formar parte desde 2003, como uno de sus Vice directores. Te escribo, por tanto, como protagonista del hecho, como ciudadano privado.

Ayer de noche me he convertido a la religión cristiana católica, renunciando a mi anterior fe islámica. De esta manera, finalmente ha visto la luz, por gracia divina, el fruto sano y maduro de una larga gestación vivida en el sufrimiento y en la alegría, entre la profunda e íntima reflexión, y su consciente y manifiesta exteriorización. Estoy especialmente agradecido a Su Santidad el Papa Benedicto XVI, que me ha conferido los sacramentos de la iniciación cristiana, Bautismo, Confirmación y Eucaristía, en la Basílica de San Pedro, en el transcurso de la solemne celebración de la Vigilia Pascual. Y he asumido el nombre cristiano más sencillo y explícito: “Cristiano”.

Desde ayer me llamo “Magdi Cristiano Allam”.


Para mí ha sido el día más hermoso de mi vida. Conseguir el don de la fe cristiana el día de la Resurrección de Cristo, de manos del Santo Padre es, para un creyente, un privilegio inigualable y un bien inestimable. Teniendo casi 56 años, es un hecho histórico, excepcional e inolvidable, que señala un cambio radical y definitivo respecto al pasado. El milagro de la resurrección de Cristo ha reverberado en mi alma, librándola de las tinieblas de una predicación donde el odio y la intolerancia con los “diferentes”, condenados acríticamente como “enemigos”, prevalecen sobre el amor y el respeto del “prójimo” que es siempre y en todas partes “persona”. Mi mente se ha liberado del oscurantismo de una ideología que legitima la mentira y la disimulación, la muerte violenta que induce al homicidio y al suicidio, la ciega sumisión y la tiranía, y he podido adherirme a la auténtica religión de la Verdad, de la Vida y de la Libertad. En mi primera Pascua como cristiano, no sólo he descubierto a Jesús, sino que he descubierto por primera vez el verdadero y único Dios, que es Dios de la Fe y de la Razón.

EL PUNTO DE LLEGADA

Mi conversión al catolicismo es el punto de llegada de una gradual y profunda meditación interior, de la cual no habría podido sustraerme, puesto que desde hace cinco años estoy obligado a llevar una vida blindada, con vigilancia fija de mi casa y escolta de policías permanente, a causa de las amenazas y de las condenas a muerte de los extremistas y de los terroristas islámicos, tanto de los que residen en Italia como de otros del exterior. He tenido que preguntarme sobre la actitud de quienes han emitido públicamente las fatwe (declaración por la que cualquiera puede matarlo) de los responsables jurídicos islámicos, denunciándome a mí, que era musulmán, como “enemigo del Islam”, “hipócrita cristiano copto que finge ser musulmán para dañar al Islam”, “mentiroso y difamador del Islam”, legitimando así mi condena a muerte. Me he preguntado cómo es posible que alguien como yo, que ha luchado con convicción y hasta el cansancio por un “Islam moderado”, asumiendo la responsabilidad de exponerse en primera persona a las denuncias del extremismo y del terrorismo islámico, haya terminado por ser condenado a muerte en nombre del Islam, basándose en una legitimación del Corán.

Por esto he llegado a comprender que, más allá de la contingencia de los fenómenos extremistas y del terrorismo islámico a nivel mundial, la raíz del mal está inscrita en un Islam que es fisiológicamente violento e históricamente conflictivo.


Paralelamente, la Providencia me ha hecho encontrar personas católicas practicantes de buena voluntad que, en virtud de su testimonio y de su amistad, han llegado a ser un punto de referencia en el plano de la certeza de la verdad y de la solidez de los valores.

Me refiero en primer lugar a muchos amigos de Comunión y Liberación, con don Julián Carrón a la cabeza. A religiosos como don Gabriel Mangiarotti, Sor Maria Gloria Riva, don Carlo Maurizi y al Padre Yohannis Lahzi Gaid; al descubrimiento de los salesianos, gracias a don Angelo Tengattini y a don Maurizio Verlezza, que culminó en la amistad con el Rector Mayor, don Pascual Chávez Villanueva, y hasta el abrazo con altos prelados de gran humanidad, como el cardenal Tarcisio Bertone, monseñor Luigi Negri, Giancarlo Vecerrica, Gino Romanazzi y, sobre todo, don Bruno Fisichella, que me ha seguido en mi trayectoria espiritual de aceptación de la fe cristiana. Pero, sin duda, el encuentro más extraordinario y significativo en mi decisión de convertirme ha sido el del Papa Benedicto XVI, al que he admirado y defendido como musulmán por su maestría al señalar el ligamen indisoluble entre la fe y la razón, como fundamento de la auténtica religión y de la civilización humana, y al cual adhiero plenamente como cristiano para llenarme de nueva luz en el cumplimiento de la misión que Dios me ha reservado.

LA ELECCION Y LAS AMENAZAS

Querido Director, me has preguntado si no temo por mi vida, sabiendo que la conversión al cristianismo me acarreará una enésima y muy grave condena a muerte por apostasía. Tienes toda la razón. Sé bien a lo que me expongo, pero me enfrento a ello con la cabeza alta, con la espalda derecha y con la solidez interior del que tiene la certeza de la propia fe. Y lo haré aún más después del gesto histórico y valeroso del Papa, quien desde que conoció mi deseo, enseguida aceptó administrarme él mismo los sacramentos de la iniciación cristiana. Su Santidad ha lanzado un mensaje explícito y revolucionario a una Iglesia que hasta ahora ha sido demasiado prudente en la conversión de los musulmanes, absteniéndose de hacer proselitismo en los países de mayoría islámica y callando sobre la realidad de los convertidos en los países cristianos. Por miedo. Por el miedo de no poder ayudar a los convertidos, condenados a muerte por apostasía, y por el miedo de las represalias que podrían tener los cristianos que viven en los países islámicos. Benedicto XVI, con su testimonio, está diciendo que es necesario vencer el miedo y no tener ningún temor de afirmar la verdad sobre Jesús, también a los musulmanes.

BASTA DE VIOLENCIA

Por mi parte, yo digo que ya es hora de poner fin a la arbitrariedad y a la violencia de los musulmanes que no respetan la libertad de elección religiosa. En Italia hay millares de convertidos al Islam que viven serenamente su nueva fe. Pero también hay millares de musulmanes convertidos al cristianismo, que son constreñidos a silenciar su nueva fe por miedo de ser asesinados por los extremistas islámicos que están entre nosotros.

Por una de esas “casualidades” en las que se ve la mano discreta del Señor, mi primer artículo escrito en el Corriere el 3 de setiembre de 2003, se titulaba “Las nuevas catacumbas de los islámicos convertidos”.

Era una investigación sobre algunos neo-cristianos que denunciaban en Italia su profunda soledad espiritual y humana, debida a la pasividad de las instituciones del estado, que no protegen su seguridad, y al silencio de la propia Iglesia. Por eso espero que del gesto histórico del Papa y de mi testimonio obtengan el convencimiento de que ha llegado el momento de salir de las tinieblas de las catacumbas y de afirmar públicamente su voluntad de ser plenamente ellos mismos. Si aquí, en Italia, en la cuna del catolicismo, en nuestra casa, no estamos en condiciones de garantizar a todos la plena libertad religiosa, ¿cómo podremos ser creíbles cuando denunciamos la violación de esta libertad en otras partes del mundo? Ruego a Dios que esta Pascua especial lleve a la resurrección espiritual del espíritu a todos los fieles en Cristo que hasta ahora han sido dominados por el miedo.





ENTREVISTA A MAGDI CRISTIANO ALLAM EN LA COPE:

Magdi Alam: “Estoy orgulloso de que la gente haya podido ver mi conversión”

11/04/08

Páginas Digital reproduce la entrevista que Cristina López Schlichting le hizo ayer jueves en La tarde con Cristina, en la Cadena COPE, a Magdi Cristiano Alam.

Usted vive con una escolta de la policía italiana, ¿no es así?

Exacto, pero en realidad son Carabinieri, la otra fuerza de seguridad en Italia, que es una disciplina más militar que la policía. Es una decisión de las autoridades italianas y del Ministerio del Interior italiano. Es una situación que viene desde hace más de cinco años y que deseo que termine cuanto antes para poder vivir como cualquier otra persona.

¿Y por qué tiene que llevar escolta?

He sufrido condenas a muerte por parte de los extremistas y los terroristas islámicos. Y sobre todo recientemente la situación ha empeorado porque a estas amenazas se ha unido la amenaza de la extrema izquierda italiana.

¿También ha sido amenazado por la extrema izquierda italiana a raíz de la conversión?

No, no, es una situación anterior a mi conversión. Digamos que mi conversión ha suscitado muchas polémicas incluso por parte de los extremistas islámicos ha habido una nueva condena. Ha habido discusiones muy fuertes en el mundo islámico, en el que me han condenado como apóstata, como enemigo del islam. Se ha pedido mi condena a muerte pero yo estoy habituado a estas amenazas, no me dejo intimidar, voy adelante, voy adelante con mi fe cristiana y con los valores y los ideales en los que siempre he creído.

Pero, ¿por qué las amenazas de la extrema izquierda?

Porque, de forma compartida con los extremistas islámicos, el odio respecto a la civilización occidental, el odio respecto a la iglesia, el odio respecto a los Estados Unidos e Israel, les hace tener ideas comunes que les llevan a señalarme como su enemigo.

¿Por qué ha dado el paso a la fe de Jesucristo?

¿Por qué me he convertido? Yo creo que me ha sido dada una predestinación, un diseño de Dios que me llevado desde los cuatro años a conocer muy bien y muy de cerca la realidad del catolicismo porque yo ya estudiaba y frecuentaba escuelas de origen italiano y católico en El Cairo, primero en las monjas combonianas, que son las monjas devotas de San José, y después en los salesianos, en el Instituto Don Bosco de El Cairo. Entonces, yo durante 14 años he estudiado en escuelas italianas y católicas pero incluso he vivido en la escuela, dentro de la escuela, porque mi madre, que era la persona que se ocupaba de mí después de su separación, trabajaba fuera de Egipto, en Arabia Saudí. Este conocimiento tan cercano del mundo católico me ha permitido incluso leer y aprender la Biblia y los Evangelios, y estar fascinado por la figura de Jesús. Y sucesivamente he tenido tantos encuentros con personas católicas de buena voluntad que me han convencido de la voluntad de la religión católica, y entre todas estas personas había muchas de Comunión y Liberación. Así como hay religiosos, hay laicos que cultivan una gran fe religiosa. Puesto todo en conjunto, por un lado estaba mi educación de escuela católica y por otro lado los encuentros que me han convencido de la bondad de la religión católica en unión con las difíciles situaciones a las que me he visto sometido por las constantes amenazas de los extremistas islámicos, que llegado cierto punto pienso que tiene que ver con alguna cosa ligada a la gracia, la gracia divina que yo he sentido dentro de mi, la opción de adherirme plenamente a la fe en Jesús.

Usted nos ha advertido en sus libros sobre los terroristas que asesinan en nombre de Alá, pero también sobre la falta de inconsistencia de Occidente y su falta de previsión.

Cierto. Son dos caras de la misma moneda. El miedo que hay en Occidente a los extremistas islámicos pero también la actitud de responsabilidad es a veces una actitud de connivencia ideológica con los extremistas islámicos. Y que se haya consentido a los extremistas islámicos echar raíces en Occidente les ha dado, en primer lugar, el poder en el seno de las mezquitas, creando siempre más y transformando estas mezquitas en su bastión, haciendo de ellas un centro de poder, y de un poder no sólo religioso sino también político, financiero y social. Son mezquitas donde se predica el odio, donde se adoctrina a los fieles a la guerra santa islámica, donde se les inculca la fe en el denominado martirio islámico y donde se termina el trámite de un lavado de cerebro para transformar a las personas en robots de la muerte. Occidente tiene una gran responsabilidad en todo esto y sigue teniendo la responsabilidad de no asumir el deber de asegurar que dentro de Occidente la realidad de los musulmanes corresponde plenamente a las leyes y a compartir aquellos valores que son el fundamento de la civilización occidental.

¿No se puede mantener un diálogo con el islam moderado?

Hay que distinguir entre el islam como religión y los musulmanes como personas. Yo he llegado a la conclusión de que el islam como religión es incompatible con los derechos fundamentales de la persona y con los valores absolutos, universales y transcendentes que representan el sentido de nuestra humanidad. Mientras que con los musulmanes como personas se puede y se debe dialogar. Se puede y se debe construir conjuntamente una común civilización del hombre, a condición de que la pertenencia por parte de los musulmanes conlleve la aceptación de algunas reglas que representan el fundamento de la civilización humana. Entre estas reglas seguramente el primer nivel sea la fe en la sacralidad de la vida, desde la concepción hasta la muerte natural, el respeto de la dignidad de la persona como fundamento de la convivencia civil, y el respeto de la libertad de elección del individuo, en cuyo primer nivel se sitúa el respeto a la libertad religiosa.

Dice que la presencia del islam en Europa está amenazando la libertad de la fe cristiana… concretamente la de los musulmanes que se han convertido al cristianismo en Europa.

Yo creo que Europa tiene que habituarse al hecho de que, mientras a los musulmanes se les permite convertir a los europeos al islam, lo opuesto no está permitido, porque si un musulmán declara públicamente su conversión es repudiado y condenado a muerte por apostasía. En Europa hay millones de europeos convertidos que lo dicen públicamente y los musulmanes que se convierten, que no son tantos, son obligados a vivir en silencio su nueva fe porque tienen miedo de ser asesinados en Europa. Esta realidad significa que en Europa la libertad religiosa no está siendo respetada. Entonces, si nosotros hablamos de reciprocidad, antes de preocuparnos por la violación de la libertad religiosa en los países musulmanes, en Arabia Saudí o en Irán o Pakistán, tendríamos que partir del hecho de que esta libertad religiosa deberíamos asegurarla en primer lugar en el corazón de Europa.

Aquí en España se ha criticado que le haya bautizado Benedicto XVI, algunos dicen que debería haber sido bautizado por un sacerdote normal.

Es, a mi parecer, una posición laicista de quien considera la fe como algo de lo que avergonzarse y creo que hay mucha ignorancia por parte de aquellos que han criticado mi conversión y el hecho de que haya sido el Santo Padre el que me ha impuesto los Santos Sacramentos, porque esta gente no sabe que el Bautismo es un acto público, no un acto privado. El Bautismo debe hacerse públicamente y muy probablemente no saben que las conversiones de los catecúmenos al catolicismo tienen lugar siempre durante la noche de la Vigilia Pascual. Por tanto, aquellos que han criticado que yo me haya convertido durante la Vigilia Pascual y que se haya hecho de modo público son gente que no conoce la realidad de la religión católica. Yo estoy orgulloso de haberme convertido, estoy orgulloso de que se haya hecho públicamente y estoy orgulloso de que la gente haya podido ver mi conversión. No es un hecho del que yo me tenga que avergonzar o que deba mantener escondido. Considero que el hecho de que haya sido el Papa el que me ha dado el Bautismo ha sido un don, el don más bello que yo podía haber recibido. Y querría añadir que si yo hubiese recibido el Bautismo en una pequeña parroquia en un pueblito perdido de Italia habría sido igualmente criticado porque habrían dicho que yo lo estaba haciendo de ese modo porque me avergüenzo de mi fe, porque tengo miedo de hacerlo públicamente y porque no quiero que se hable de ello. Lo que intento decir es que cuando hay mala fe, cuando hay un prejuicio, cualquier cosa que hagas hará que hablen mal de ti.

¿Cómo hace para vencer el miedo?

Yo escribí el libro Vencer el miedo hace tres años. Lo hice porque era conocedor de que el miedo es la verdadera arma con la que los extremistas y terroristas islámicos quieren someter a Occidente y a todos aquellos que no piensan como ellos. Entonces, Vencer el miedo ha sido para mí una palabra de orden, ha sido un acto de fe porque, mientras se sea libre por dentro, franqueando el miedo, se puede ser de las personas que libre y conscientemente deciden sobre la propia vida. Si, por el contrario, nos sometemos al miedo, habremos perdido. Habremos perdido una guerra de libertad y de civilización. La verdadera amenaza que tenemos frente a nosotros en mi opinión no es la de los terroristas que yo defino como cortacuellos, que son ésos que nos quieren aniquilar físicamente. La verdadera amenaza que tenemos enfrente es la de los terroristas que yo defino como cortalenguas, que son aquellos que quieren, inculcándonos el miedo, impedirnos que pensemos libremente, escribir libremente aquello que pensamos. Entonces, vencer el miedo es un acto de fe para ser plenamente libres y para ser plenamente uno mismo.



ENTREVISTA EN EL SEMANARIO ALFA Y OMEGA:

El converso Magdi Cristiano Allam, director adjunto del Corriere della Sera:
«Me siento como un niño que da los primeros pasos»


Quiso para sí, en el Bautismo, el nombre de Cristiano Hace sólo unos meses su nombre era Magdi Allam. Tras su conversión al catolicismo, que culminó la pasada Vigilia Pascual con su Bautismo -recibido del Papa Benedicto XVI-, no ha dudado en cambiarlo por Magdi Cristiano Allam. Nació en el Egipto de Nasser, hace 55 años, y militó en la izquierda italiana durante décadas. Ahora, su testimonio de libertad y valentía (sobre su cabeza penden numerosas amenazas de muerte, tanto de extremistas islámicos como de radicales de izquierda) lo ha situado en la cresta de la ola. Es director adjunto del diario italiano «Corriere della Sera», y autor del libro «Vencer el miedo» (Ediciones Encuentro). A pesar de que el Gobierno de España no le garantizó la seguridad necesaria para viajar a nuestro país para presentarlo (tuvo que hacerlo por videoconferencia), ha concedido a «Alfa y Omega» la primera entrevista a una publicación española desde su Bautismo.

Ha pasado casi un mes desde su conversión. ¿Cómo se siente en la Iglesia?
Me siento como un niño que está dando los primeros pasos. Considero que mi recorrido se irá desarrollando poco a poco. En la medida en que hasta ahora he ido participando en la dimensión de fe de la Iglesia, del culto y de vivencia de la fe, creo que será un proceso vivo, de encuentro con los fieles, de participación en la vida espiritual y de compartir experiencias. Me siento inmensamente feliz. Conozco bien la realidad de la Iglesia católica, porque siempre he vivido en medio de católicos y, al mismo tiempo, considero que he iniciado un nuevo camino, una nueva vida.

Ha recibido ya el Bautismo, la Confirmación y la Primera Comunión. ¿Cuándo celebrará el sacramento del Matrimonio?
Si todo va bien, y tendré la confirmación pronto, mi matrimonio por la Iglesia será el 22 de abril, ante monseñor Rino Fisichella, Rector de la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, que ha sido quien me ha acompañado en mi recorrido espiritual (en ese recorrido que luego desembocó en mi conversión al catolicismo). De esta manera, habré cumplido todos los preceptos básicos de la fe católica.

Así que su mujer también es católica...
Ella es católica y hace poco que obtuvo la declaración de nulidad de su matrimonio precedente, así que ya tenemos todo dispuesto para proceder al matrimonio religioso.

¿Qué es lo más emotivo que le ha dicho su esposa tras la conversión?
Mi mujer y yo lo hemos compartido todo, desde el primer momento. Entre nosotros existe la más absoluta sintonía; éste ha sido un recorrido que hemos hecho juntos, y creo que mi conversión representa para ella algo muy significativo, porque ella era de una religiosidad tibia y está adquiriendo una fe más consciente. Desde que me he convertido, hemos ido todos los domingos a misa, y a partir de ahora haremos todo lo posible por ser más consecuentes con nuestra fe y con nuestra espiritualidad católica.

¿Tienen hijos?
Ambos tenemos hijos de nuestro anterior respectivo matrimonio. Yo tengo dos hijos mayores: Sofía, de 28 años, y Alejandro, de 24. Ella tiene a Martino, de 15. El año pasado, celebramos nuestro matrimonio civilmente, el 22 de abril, que es cuando yo cumplo años. De nuestro matrimonio tenemos a David, que ahora tiene nueve meses.

¿Qué le dijo el Papa Benedicto XVI, después del Bautismo?
El Santo Padre se limitó a acogerme con una gran sonrisa y con mucha calma, no intercambiamos palabras. Me pareció que eso era lo justo, porque no era ni el sitio, ni el momento para hablar.

Seguro que tendrá otras ocasiones... ¿Cuál ha sido la reacción de sus compañeros en el periódico?
Desde que me bauticé, apenas he podido ir al periódico. Primero, porque en estos días el Corriere della Sera esta cambiando de sede en Roma, y por tanto aún están de obras en las instalaciones. Y, segundo, por razones debidas a mi seguridad personal. Eso sí, he recibido numerosos mensajes de colegas del Corriere, pero sobre todo, y creo que esto es lo más bonito, he recibido millares de mensajes de toda Italia y del extranjero, mensajes de gran afecto y consideración. Como para reunirlos todos necesitaría un amplísimo volumen, publicaré algunos en mi próximo libro, que saldrá en mayo; un libro en el que he recogido mi experiencia de conversión. El título será Gracias, Jesús, y el subtítulo, Mi conversión del Islam al catolicismo (ed. Mondadori).


Tras el Bautismo, recibió los sacramentos
de la Confirmación y la Eucaristía ¿Qué debe hacer la Iglesia en el Medio Oriente, por ejemplo en su país, Egipto, o en los países limítrofes? ¿Basta con esa suerte de filantropía que lleva a cabo en Marruecos?
Benedicto XVI ha entendido correctamente que el diálogo interreligioso debe fundarse hoy sobre una base: compartir algunos valores que él ha definido como no negociables. Son aquellos valores absolutos, universales, que corresponden a la esencia de nuestra humanidad, empezando por la sacralidad de la vida, la dignidad de la persona y la libertad de elegir -entre la que figura, en primer lugar, la libertad religiosa-. Este acercamiento es radicalmente diferente de como hasta ahora se había concebido, porque antes se basaba en la disertación, o mejor, en la discusión sobre cuestiones teológicas, partiendo de lo que dice o no dice la Biblia. El acercamiento de Benedicto XVI aúna razón y fe, y parte, recta y correctamente, de que las religiones no son iguales. Singulariza lo que pertenece a la razón y lo que pertenece a la fe, y ésa es la base sobre la que se debe plantear el diálogo interreligioso. Éste tiene que ser el acercamiento de la Iglesia con los países musulmanes.

¿Cómo ve la visita del Papa a los Estados Unidos y a la ONU?
Tengo confianza en la capacidad de la comunidad hebrea americana, para que comprenda la auténtica inspiración del Papa en relación con los hebreos; para comprender que el Papa va a expresar lo que es la fe católica. Eso sí, esto no significa querer convertir a los hebreos a la fuerza.

¿Cuál cree que es la posición de la Iglesia tras las elecciones italianas?
Italia atraviesa una fase extremadamente difícil, desde todos los puntos de vista: la situación económica, que es desastrosa y con crecimiento cero; la cuestión moral, la realidad estrictamente política... La Iglesia católica italiana quiere identificar los lazos éticos que puede haber entre los diferentes partidos, para conformar un nuevo marco que consiga reformar las instituciones. Es una tarea muy, muy difícil, porque en esta clase política la dimensión de los valores apenas existe...

Como en la nuestra...
Sí. Los católicos están divididos a la derecha y a la izquierda, y se encuentran en contextos que a menudo están en contradicción con las propias convicciones de la Iglesia. Por ejemplo, en el tema del aborto, de la fecundación artificial, de la eutanasia, e incluso en las cuestiones de la familia y del matrimonio. Son cuestiones que hoy nuestro Papa Benedicto XVI plantea con gran fuerza, pero que tienen a los católicos italianos divididos y en posiciones que no favorecen la posibilidad de la alternativa.
Alfa y Omega

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