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lunes, 18 de agosto de 2008

PIENSO, LUEGO...¡MOSQUIS!


Las enseñanzas filosóficas implícitas en los personajes de Los Simpsons

JORDI SOLER - Barcelona

EL PAÍS - 16-08-2008

En la Universidad de Berkeley, en California, se imparte un curso de filosofía fundamentado en la vida cotidiana de la familia Simpson. El maestro y sus alumnos van tomando nota, a lo largo de un semestre, de los actos y los diálogos que la tribu de Homer va desvelando semanalmente en la televisión; este conocimiento, aparentemente superfluo, les sirve para comprender, y luego aplicar, los engranajes del pensamiento filosófico. Matt Groening, artífice de esta familia dolorosamente arquetípica, sostiene: "Los Simpson es un programa que te recompensa si pones suficiente atención". Sus célebres episodios pueden entenderse en distintos niveles, divierten a niños, a adultos y a filósofos; tres datos sobre la inversión que lleva cada capítulo de esta serie dan una idea de su complejidad: 300 personas, que trabajan durante 8 meses, con un costo de 1,5 millones de dólares. La misma idea de convertir a la familia Simpson en materia de especulación filosófica es el tema de un curioso libro, The Simpsons and philosophy: the D'oh of Homer (ese D'oh se traduce en la versión española por "mosquis", la célebre interjección de Homer). Una nueva editorial, Blackie, lo publicará en España en invierno con el título de Los Simpson y la filosofía. En este volumen, un éxito de ventas en EE UU e Italia, 20 filósofos, de diversas universidades de Estados Unidos, ensayan sobre esta familia y su entorno en la desternillante ciudad de Springfield. El compilador de este proyecto de reflexión colectiva es William Irwin, profesor de filosofía del Kings College, en Pensilvania, con la participación de Mark T. Conrad y Aeon J. Skoble; Irwin es también autor de un célebre ensayo, en la misma línea de filosofía pop, titulado Seinfeld and philosophy (Seinfeld y la filosofía), donde, en un ejercicio a caballo entre la reflexión y la enajenación que produce mirar tantas horas la tele, desmonta filosóficamente la vida del solterón neoyorquino y el grupo de solterones que lo rodean.

Los Simpson y la filosofía comienza con un ensayo de Raja Halwani dedicado a rescatar, filosóficamente, lo que Homer tiene de admirable, y el punto de partida para esta empresa imposible es Aristóteles, ni más ni menos. "Los hombres fallan a la hora de discernir en la vida qué es el bien"; esta idea aristotélica consuena con esta idea homérica, de Homer Simpson: "Yo no puedo vivir esta vida de mierda que llevas tú. Lo quiero todo, las terroríficas partes bajas, las cimas mareantes, las partes cremosas de en medio". La interesantísima radiografía filosófica de Homer que hace Halwani viene salpicada con diálogos y situaciones que hacen ver al lector lo que ya había notado al ver Los Simpson en la televisión: que Homer, fuera de algunos momentos de intensa vitalidad, casi todos asociados con la cerveza Duff, no tiene nada de admirable. "Brindo por el alcohol, que es la causa y la solución de todos los problemas de la vida", dice Homer en un momento festivo, con una jarra de cerveza en la mano, y unos capítulos más tarde se sincera con Marge, su esposa: "Mira Marge, siento mucho no haber sido mejor esposo; estoy arrepentido del día en que intenté hacer salsa en la bañera y de la vez en que le puse cera al coche con tu vestido de novia... Digamos que te pido perdón por todo nuestro matrimonio hasta el día de hoy".

El libro se divide en cuatro grandes secciones: personajes, temas simpsonianos, la ética de los Simpson y los Simpson y los filósofos. El resultado, como suele suceder en los libros de varios autores, es desigual y ligeramente repetitivo; sin embargo, su lectura puede ser muy instructiva para los millones de forofos de esta serie que desde 1989 presenta una visión de la sociedad en dibujos que se parece bastante a la realidad de la familia occidental; en sus episodios, además de la lúcida disección que se hace del zoo humano, se tratan temas muy serios como la inmigración, los derechos de los homosexuales, la energía nuclear, la polución, y todo teñido de una sátira política que al final, como sucede casi siempre en los ambientes de Hollywood, resulta ser más demócrata que republicana.

Hace unos años, Matt Groening declaró que el gran subtexto de Los Simpson es éste: "La gente que está en el poder no siempre tiene en mente tu bienestar". La serie está basada en la desconfianza que siente el ciudadano común frente al poder, en todas sus manifestaciones, y en la necesidad que éste tiene de preservar a su familia que, por disfuncional que sea, termina siendo el último refugio posible. En los capítulos que se ocupan de los personajes de la serie, los filósofos autores de este libro aprovechan para revisar el antiintelectualismo yanqui a la luz de Lisa, o el silencio de Maggie a partir de esa idea de Wittgenstein que dice "los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo"; también hay una sesuda reflexión sobre Marge, esposa y madre, como referente moral de la familia Simpson, y del pueblo de Springfield; en uno de los episodios aparece este diálogo, debidamente consignado en el libro, entre Marge y el tabernero Moe:

Moe: "He perdido las ganas de vivir".

Marge: "Oh, eso es ridículo, Moe. Tienes muchas cosas por las que vivir".

Moe: "¿De verdad?, no es lo que me ha dicho el reverendo Lovejoy. Gracias Marge, eres buena".

Bart Simpson es analizado con óptica nietzscheana; Mark T. Conrad intenta armonizar la vida gamberra de este niño con el rechazo de Nietzsche a la moral tradicional. "Yo no lo hice. Nadie me ha visto hacerlo. No hay manera de que tú puedas probar nada", se defiende Bart en uno de los episodios, ignorando esta contundente línea de Nietzsche que lo justifica: "No existen los hechos, sólo las interpretaciones".

Además de Nietzsche y Aristóteles, Los Simpson y la filosofía echa mano de Kierkegaard, Camus, Sartre, Heidegger, Popper, Bergson, Husserl, Kant y Marx, y este último filósofo da sustancia al divertido capítulo Un (Karl, no Groucho) marxista en Springfield, donde James M. Wallace llega a la conclusión de que los Simpson son capitalistas y, simultáneamente, críticos marxistas de la sociedad capitalista. A la hora de desmontar filosóficamente a Homer, Raja Halwani llega a la conclusión de que el tipo de carácter que tiene este personaje, desde el punto de vista aristotélico, es el vicioso, su escaso autocontrol frente a la ira, la alegría, el sexo o la cerveza, sus mentiras y su cobardía histérica en las situaciones en que tendría que responder como jefe de la tribu, lo sitúan como la antítesis de la templanza. Esta línea, dicha por él mismo cuando peligraba su integridad física, describe bien al entrañable personaje: "¡Oh, Dios mío; criaturas del espacio! ¡No me coman, tengo esposa e hijos!; ¡cómanselos a ellos!".
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LA SABIDURÍA AMARILLA, EN FRASES:

(Una selección de algunas de las frases más memorables de Homer Simpson)

- ?Yo no puedo vivir esta vida de mierda que llevas tú. Lo quiero todo: las terroríficas partes bajas, las cimas mareantes, las partes cremosas de en medio...?.

- ?Brindo por el alcohol: que es la causa y la solución de los problemas de la vida?.

- ?Intentar algo es el primer paso hacia el fracaso?.

- ?Normalmente no rezo, pero si estás ahí, por favor sálvame, Superman?.

- A Billy Corgan, de The Smashing Pumpkins: ?¿Sabes? Mis hijos piensan que eres fantástico. Y gracias a tu música depresiva han dejado de soñar con un futuro que no puedo darles?.

- ?¿Cuándo aprenderé? Las respuestas de la vida no están en el fondo de una botella. ¡Están en el televisor!?.

- ?Sólo porque no me importe no significa que no lo entienda?.

- ?Si cuesta trabajo hacerlo, es que no merece la pena?.

- ?Quiero decirte las tres frases que te acompañarán en la vida. Uno, ?cúbreme?; dos, ?jefe, qué gran idea?; tres, ?así estaba cuando llegué??.

- ?Hijo, una mujer es como una cerveza. Huelen bien, se ven bien, ¡y matarías a tu madre por una! Y no puedes tener sólo una. Querrás beber a otra mujer?.



Diario El País

jueves, 7 de agosto de 2008

JAVIER BARRAYCOA HABLA DE SU LIBRO "LOS MITOS ACTUALES AL DESCUBIERTO".


Filósofo y sociólogo, Javier Barraycoa repasa temas con "buena prensa" a veces inmerecida: sexo, arte, ONGs...

Javier Barraycoa (Barcelona, 1963) es doctor en filosofía, profesor de sociología y vicedecano de Ciencias Políticas en la Universidad Abat Oliba CEU (www.uao.es). Acaba de publicar en LibrosLibres una serie de ensayos irreverentes y políticamente muy incorrectos con el título "Los mitos actuales al descubierto".

El feminismo, las ONGs, los clichés del arte moderno, los tópicos políticos son diseccionados por una mirada que, como el niño del cuento, proclama que el Emperador en realidad va desnudo.

- Doctor Barraycoa, usted presenta un libro rompedor intentando desmitificar los iconos que nos proponen los medios de comunicación ¿qué juicio le merecen éstos?

Los medios son precisamente eso, lo que se pone “en medio”, entre la realidad y el espectador. Los mecanismos de configuración de una pseudo realidad por parte de los medios son hoy más potentes que nunca. De hecho, este libro es una propuesta para desmitificar críticamente aquello que tenemos asentado como verdadero, pero que apenas soporta un análisis mínimamente crítico. Lo peor es que todos sabemos que los medios deforman la realidad, pero nadie quiere darse por enterado. Aceptamos el engaño tal y como es, pues es infinitamente más cómodo que ponerse a pensar o a investigar.

- ¿Qué ha cambiado en el periodismo actual?

No se trata simplemente de la sofisticación de las formas de manipulación a la que hemos llegado. En los últimos tiempos ha aparecido un fenómeno nuevo: el periodista compulsivamente mentiroso. El hecho no es muy conocido pero, cada vez más, jóvenes periodistas han sido capaces de inventarse artículos simplemente por conseguir fama. Hay casos de periodistas que han llegado a ganar premios con reportajes falsos. Todo ello se debe a la cultura dominante: ganar fama y dinero, rápido y sin esfuerzo.

- ¿Es cierto que la corrección política es una ideología?

En el libro analizo el origen de la corrección política y sus implicaciones. Los fracasos por realizar una revolución política y social han llevado a intentar hacer una revolución lingüística. Lo dramático de la corrección política es que no cambia nada, simplemente la “reconstrucción icónica” de la realidad. Por llamar a un paralítico discapacitado, no le conferimos más movilidad. El que paga el pato con la corrección política es el lenguaje, pues se quiere transformar simplemente por decisión política. Y no hay nada peor para una cultura que violentar su propio lenguaje, causa esquizofrenia cultural.

- ¿Qué tiene contra las ONGs?

En principio nada. Pero lo paradójico es que muchas organizaciones que se autodenominan no gubernamentales, viven de las subvenciones estatales. En el mundo de las ONGs hay de todo. Algunas son excelentes y meritorias. Otras son meros entramados organizativos financiados para conseguir fines políticos o ideológicos. Hay Estados que ya no financian guerrillas sino ONGs, pues se han dado cuenta que es un método más eficaz para influir en la política exterior. Otro de los dramas de las ONGs es su burocratización, esto es, la pérdida de energías en mantener la propia organización en vez de extender las ayudas. También muchos países del tercer mundo se quejan de “amateurismo” o “intrusismo”. Estas falsas ONGs dificultan, en el fondo, el trabajo de las verdaderas ONGs.

- Dedica unos capítulos de su libro al arte contemporáneo, ¿se puede decir que existe actualmente el arte?

El arte representa la construcción icónica por excelencia. Analizar el arte que emana de una cultura nos manifiesta, de forma sutil, la quintaesencia de esa cultura. Por eso, respecto al arte contemporáneo hay que decir que ya no es arte, sino –en su inmensa mayoría- una tomadura de pelo. El mundo económico domina el arte y se ha empapado de los tics burgueses que tanto pretendía criticar. La extravagancia, el afán de escándalo, lo mórbido, se han apoderado del arte. Un análisis atento de las tendencias artísticas nos alertan de un espíritu autodestructivo en el arte que se está extendiendo a toda la cultura occidental.

- El capítulo más polémico de su libro puede ser el dedicado a los orígenes del genocidio....

Sí, pero leído atentamente el lector se sorprenderá. El problema del genocidio no fue un problema simplemente alemán. Una parte muy importante de la cultura occidental era, mucho antes que Hitler, antisemita y profundamente racista. El racismo se revistió de científico y muchos, a lo largo de finales del XIX y principios del XX, lo defendieron como la tesis más moderna y científica.

En los países más democráticos como Inglaterra, Francia o Estados Unidos, hubo mucho racismo disfrazado de eugenesia y evolucionismo social. Hoy nos plantean las tesis de Darwin y las de Hitler como cosas diferentes, pero históricamente se entrelazaron bajo capa de cientificidad.

- En su libro nos muestra una cara poco amable de ciertos grupos ecologistas, eso es ganarse enemigos...

Con el ecologismo pasa lo mismo. No podemos tener una visión “unívoca” del mismo. Es un fenómeno complejo y lleno de sorpresas. Desde el ecologismo amable y capitalista –el de los consumidores de ecologismo-, hasta la aparición del eco-terrorismo, podemos encontrar de todo. En Estados Unidos, por ejemplo, hay un movimiento para la extinción voluntaria de la humanidad.

Este grupo se plantea dejar de tener hijos para extinguir la especie humana y salvar así el planeta. Lo peor viene cuando uno se adentra en los entramados financieros y políticos de ciertas organizaciones ecologistas. Entonces uno comprende por qué tienen tanta fuerza hoy en día.

- El mito de la ciencia ¿qué connotaciones tiene?

Le dedico un capítulo a la ciencia porque parecería que es un ámbito donde el fraude y el engaño están excluidos. Pero no es así. En el mundo de la ciencia también se ha instalado el engaño y la mitificación. Las etiquetas de los productos, por ejemplo, se llenan de términos “científicos” que, en realidad, nada significan; es mero marketing. Los telediarios, para reforzar su autoridad, recurren frecuentemente a la construcción icónica del “experto” o del científico.

La competitividad científica lleva a que muchos jóvenes científicos busquen “atajos” a través del fraude. En este capítulo reviso también algunos fraudes históricos que hoy se han perpetuado como verdades científicas.

- ¿Por qué podemos hablar de “mitologías sexuales”?

El tema del sexo es complejo y exigiría un libro aparte. Hoy parece que la homosexualidad es reivindicada propiamente desde la izquierda, pero en un principio no fue así. El leninismo y especialmente el estalinismo se cebaron con los homosexuales. Una generación entera de poetas rusos homosexuales fue exterminada por el KGB, al igual que tampoco gozan de buena fama en la actual China, Corea del Norte o Cuba.

Igualmente pasa con el feminismo, Lenin excluyó las tesis feministas del programa del Partido comunista porque pensaba que buena parte de lo que defendían era un tic burgués. En el Manifiesto comunista, de Marx y Engels, la mujer no es siquiera mencionada. Sin embargo, por la misma época, piadosas mujeres metodistas, en Estados Unidos, iniciaban la reivindicación del derecho del voto a la mujer. El feminismo tiene una historia apasionante, plena de conflictos internos y tesis opuestas.

- ¿Este es un libro definitivo para “desmitificar” la modernidad?

No. Sinceramente creo que es un principio, pues muchísimas cuestiones se han quedado en el tintero. Es asombrosa la capacidad que ha tenido nuestra cultura de engendrar una visión de sí misma tan falseada. Posiblemente, buena parte de los problemas de Occidente se derivan de la incapacidad por adentrarse en lo que realmente fue y en no dejar de autocontemplarse en lo que no ha sido.

www.forumlibertas.com 21/07/2008

lunes, 4 de agosto de 2008

Entrevista con JOSÉ PÉREZ ADÁN, sobre su libro "Repensar la familia".


por J.O.E.

http://www.arbil.org/90jose.htm

José Pérez Adán,Profesor de Sociología en la Universidad de Valencia. Autor de más de treinta libros y numerosos artículos, entre sus últimas obras destacan: Las Terceras Vías, Comunitarismo, Rebeldías, La Salud Social, y Cine y Sociedad y Repensar la familia, e impulsor de proyectos como la Universidad libre de las Américas.



¿Cuál es el mensaje central de su libro Repensar la familia?

El mensaje central es que la familia es la categoría básica de comprensión de lo humano. Lo que explica nuestra humanidad es, más que nuestra composición biogenética, nuestra condición familiar. Por eso opinamos que las mayores cotas de humanidad de nuestra historia personal y colectiva están edificadas sobre el fundamento familiar y, de igual modo, no hay nada más inhumano que negar o ignorar la familia. Lo que en definitiva a nosotros los humanos nos hace humanos es la familia.

¿Quiere eso decir que la familia es un concepto cerrado?

No, al contrario. La familia, como dice el título del libro debe de repensarse siempre. La familia no es una impronta estática, una esencia que dirían ciertos filósofos. La familia son relaciones sociales que están sujetas al devenir, por eso la familia puede pensarse y mejorarse. El objetivo de este libro es precisamente profundizar en el entendimiento de nuestra realidad familiar con afán de perfeccionar y mejorar nuestra humanidad. Como estudia la sociología, nosotros podemos progresar o decaer como humanos y en el libro defendemos que la familia es el condicionante inexcusable para que se dé progreso.

Dice usted en Repensar la Familia que la modernidad está agotada y que el individualismo es incapaz de afrontar los retos de futuro que plantea nuestro tiempo. ¿Contra quién ha escrito el libro?

El libro está escrito en tono positivo en el sentido de que asumo una perspectiva concreta que explico y desarrollo de principio a fin. Esa perspectiva es el comunitarismo. Las contradicciones del individualismo no han estado nunca antes tan manifiestas como en el momento de proponer el multifamilismo como opción de vida en común. No todas las críticas al multifamilismo son, sin embargo, aceptables, y el libro opta por la teoría comunitarista como la que nos ofrece una mejor y más adecuada explicación de nuestra realidad familiar y de los mecanismos y condicionantes para mejorarla.

No es de extrañar que los libros sobre la familia estén cargados de sesgo ideológico o deparen polémicas, a veces gruesas. ¿Se trata de un texto polémico?

A la hora de escribir este libro he hecho un esfuerzo serio por despojarme de prejuicios y animosidades y escribir desde la libertad. He intentado ir desde el inicio a profundizar en un aspecto de nuestra humanidad, el hecho familiar, que quería tratar y abarcar con indisimulada novedad y teniendo en cuenta mi visión de sociólogo y mi peculiar trayectoria intelectual. No, no creo que el libro sea polémico en el sentido de que se trata de un ensayo de corte académico. Sin embargo, sí que pienso que aporto cosas nuevas y originales y en ese sentido espero que motive un sano y sosegado debate.

Tenga usted en cuenta que el título del libro es descriptivo. Realmente trato de repensar la familia. El objetivo no ha sido proponer lo mismo, eso que desacertadamente se llama familia tradicional, sino mejorar el entendimiento de nuestra realidad familiar con afán de perfeccionar y mejorar nuestra humanidad. Estamos, creo, ante un texto que me ha salido también, en cierto modo, programático y que entraña el deseo de avanzar hacia planteamientos de convivencia humana más justos y equitativos.

Pero supongo que se tratarán los temas de debate actual como los llamados nuevos estilos de vida familiar.

Sí. Repensar la Familia se sitúa en ese debate ideológico tan de moda entre dos extremos. De un lado estarían los así llamados neoconservadores (neocon) para los que a la hora de defender la familia se ha de conjugar necesariamente el retorno y la vuelta a los valores seguros de antaño. De otro lado estarían los que intentan superar la familia mediante el reduccionismo individualista que difumina los límites del grupo familiar en un multifamilismo resultante del continuo y cambiante recurso al designio propio. Frente a unos y otros, sabiendo que el individualismo tiene fecha de caducidad y que deberá ser sustituido en la cosmovisión moderna por un diferente tipo de supuesto, propongo el supuesto familiar, un supuesto que es hoy por hoy totalmente desconocido.

El mensaje que intento trasladar al lector es que nosotros los humanos somos humanos y nos reconocemos como tales en el encuentro familiar que al mismo tiempo nos valora como todos en comunión y nos distingue como uno entre otros. Este entendimiento, que parece de sentido común, está, sin embargo, preñado de repercusiones revolucionarias en la política y en lo social, algunas de las cuales se exploran en el texto.

¿Cuáles son algunas de esas repercusiones?

Pues, por ejemplo, lo que llamamos extrañeza y que tiene su explicación en la constatación y defensa de la desigualdad humana. Esto se ha pensado muy poco todavía pero la extrañeza es un elemento básico en el reconocimiento humano que separa entre propios (familiares) y extraños (no familiares). O sea, que una consecuencia de repensar la familia es repensar la igualdad. Y luego está también todo el capítulo del análisis del poder desde la realidad familiar y las consecuencias a las que nos llevaría un genuino empoderamiento familiar. En fin, creo que se aportan cosas interesantes que pueden dar calidad al debate intelectual sobre estos temas.

Por último, ¿cómo se inserta el libro en el resto de su obra?

Es un aprieto imposible juzgarse pero dentro de los límites de la cortesía y la modestia puedo decir que creo que este último libro es hoy por hoy lo más sólido que he escrito. Naturalmente no aspiro a que todo el mundo esté de acuerdo con mis planteamientos pero sí a que se tomen en cuenta y que ayuden a entendernos mejor y, por eso también, a comprender más y mejor a los demás, que es, en definitiva, una forma de quererles. Si con este libro ayudo a que nos queramos un poquito más unos a otros me consideraré más que pagado. Gracias.

domingo, 27 de julio de 2008

LA CIENCIA HUMILDE. ECONOMÍA PARA CIUDADANOS.



La economía puede ser fácil

Alfredo Pastor

La economía no tiene por qué ser una cuestión complicada que sólo comprendan los entendidos y estudiosos. Así lo demuestra el profesor del IESE Alfredo Pastor en su libro "La ciencia humilde. Economía para ciudadanos".

Partiendo de su experiencia como docente en escuelas de negocios, donde muchos alumnos tienen conocimientos prácticos de economía y quieren saber cómo pueden afectarles los fenómenos económicos de los que oyen hablar cada día, el autor intenta acercarnos a conceptos económicos, sin necesidad de convertirnos en economistas profesionales. Con este enfoque divulgativo, el libro prescinde de muchos detalles importantes pero no indispensables, como la teoría cuantitativa del dinero o la elaboración de las cuentas nacionales. El objetivo, señala Pastor, es ayudar al lector a huir de ciertos tópicos y despertar en él "cierta desconfianza razonable".

Un enfoque innovador
Pero, ¿cómo convertir en fácil una ciencia tan ardua como la economía? El autor propone una narración macroeconómica, en la que los protagonistas no son tanto los individuos como los países, las economías nacionales o incluso la economía mundial. A lo largo de 11 capítulos, se abordan conceptos tan cotidianos como la inflación, el desempleo, la política monetaria, la balanza de pagos, la política fiscal, las crisis económicas o los tipos de cambio, entre otros. Al final de cada apartado se incluyen referencias bibliográficas, que remiten a trabajos que el autor considera estimulantes para el lector y no siempre coinciden con las citas clásicas sobre cada materia.

De este modo el libro consigue explicar los temas que preocupan al ciudadano, esos términos que se repiten cada día en los informativos de televisión y en los periódicos, y lo hace de una forma amena, con un lenguaje sencillo y con muchos ejemplos que facilitan su comprensión.

Dos fenómenos actuales
El autor también hace referencia a fenómenos de actualidad, como las burbujas especulativas y la globalización, de los que se habla mucho de un tiempo a esta parte.

Las burbujas especulativas son episodios de inestabilidad financiera propios de las economías avanzadas. Para analizar la evolución de las burbujas, el autor propone el modelo creado por el economista norteamericano Hyman Minsky. Según este método descriptivo, el fenómeno empieza cuando un activo cualquiera se pone de moda y provoca el desplazamiento de otros activos alternativos. A partir de ese momento, como la oferta no aumenta al mismo tiempo que la demanda, el activo escasea, su precio sube y se produce un recalentamiento del mercado (overtrading). Aparecen entonces la especulación y el endeudamiento, dos rasgos característicos de una burbuja especulativa.
Después, a medida que la cotización se aleja de cualquier estimación razonable, empiezan a escasear los compradores y a proliferar los vendedores, y se entra entonces en una fase de vacilación, que irá seguida de una etapa de apuro (distress), en la que incluso las entidades financieras empezarán a temer por la salud de sus balances. Esta situación provoca una revulsión o descrédito, la burbuja estalla y nadie quiere ni oír hablar del activo en cuestión, y esto desemboca en una fase de pánico (Torschlusspanik), que pone punto y final a la burbuja. Sobre este fenómeno, se destacan dos ejemplos, el ya clásico de la burbuja de las "punto com", protagonizada por las compañías de tecnología informática en el año 2000, y otro más reciente, el de la burbuja del mercado inmobiliario.

También se le dedica un capítulo entero a la globalización, un término de invención reciente que designa un conjunto de cambios comerciales, económicos, políticos, sociales y culturales "que está transformando, de modo profundo e irreversible, el mundo en el que vivimos", asegura el profesor Pastor. Se trata de un fenómeno irreversible y beneficioso, explica el autor, que "debería ser guiado por los actores de más peso en la vida económica de los países", es decir, los gobiernos, las grandes empresas y las organizaciones de trabajadores. Existen defensores y detractores de la globalización, pero el libro concluye que "desde el punto de vista estrictamente económico, el proceso de globalización, bien llevado, es beneficioso para los implicados" y trae consigo más beneficios que perjuicios. Así pues, insiste, las críticas que se le hacen desde el plano económico "carecen, casi siempre, de una justificación rigurosa".

Tres asuntos importantes
La obra acaba con un capítulo dedicado a tres asuntos que no suelen aparecer en un manual de macroeconomía, pero que según el autor "no hay ningún problema importante en el mundo de hoy que no dependa, en cierto modo, de ellos". Se trata del papel del Estado en una economía de mercado, la distribución mundial de la renta y la naturaleza de las leyes del mercado.

Respecto al papel del Estado, el autor señala que se ha puesto en entredicho desde los años ochenta, y alerta de que "quizá se haya llegado demasiado lejos en el sentido opuesto". Se trata de un asunto relevante si se tiene en cuenta que la intervención del Estado está muy ligada a la concepción de la sociedad, de la propiedad privada y de la libertad y responsabilidad personales.

En cuanto a la desigualdad en la distribución de la renta en el mundo, Pastor considera que se trata de "uno de los grandes problemas de este siglo". Como se explica en el texto, siempre ha habido ciudadanos ricos y ciudadanos pobres, pero con la Revolución Industrial comienza a haber países ricos y países pobres. Hasta ese momento, casi todo el mundo, independientemente de su situación geográfica, "tenía al menos lo justo para vivir". Sin embargo, hoy en día, un 15 % de la población mundial, concentrada en las economías avanzadas, consume y produce algo más de la mitad de bienes y servicios generados en un año por la economía mundial, mientras que el otro 85% ha de repartirse el resto del PIB.

En promedio, se calcula que los habitantes de las economías avanzadas son casi seis veces más ricos que los de las economías emergentes. Resulta paradójico, reflexiona el profesor Pastor, porque "se ha logrado producir más de lo necesario para evitar el hambre y sin embargo el hambre existe, sólo que ahora ya no es obra de la Naturaleza, sino del hombre".

La obra también intenta poner fin al malentendido bastante extendido que confunde las leyes del mercado con las leyes de la Naturaleza, y "que alude a ellas como si fueran la manifestación de un destino inexorable, cuando en realidad tienen su origen en las relaciones humanas y, por consiguiente, pueden ser cambiadas".



http://insight.iese.edu/es/doc.asp?id=00765&ar=7