viernes, 30 de enero de 2009

EL COMPROMISO DE LOS EMPRESARIOS



El compromiso de los empresarios

...Los empresarios tenemos un serio compromiso con nuestro país y vamos a seguir arriesgando, desarrollando la imaginación y trabajando con eficacia, pero nuestros esfuerzos serán inútiles si el Gobierno no hace sus deberes, que no son otros que las reformas estructurales mencionadas...

GERARDO DÍAZ FERRÁN Presidente de CEOE

Viernes, 30-01-09

DIARIO ABC


En su discurso de Navidad del pasado 24 de diciembre, Su Majestad el Rey realizó un valioso llamamiento a todos los españoles para que «tirando del carro en la misma dirección» fuésemos capaces de enfrentarnos con éxito a una gravísima crisis económica que está destruyendo miles de puestos de trabajo y llevando a muchas empresas españolas a una situación límite que, en numerosas ocasiones, las hace desaparecer.

Las palabras de Don Juan Carlos fueron, como es habitual, un ejemplo de responsabilidad, espíritu de superación y confianza en la fuerza de un país, como España, que es capaz de lo mejor cuando trabaja unido y despliega todas sus posibilidades.

Pues bien, desde el comienzo de estas líneas quiero reiterar el compromiso de los empresarios con nuestro país y nuestra absoluta disposición a dar lo mejor de nosotros mismos para conseguir un futuro de crecimiento y creación de empleo.

Para conseguirlo debemos concentrar nuestras fuerzas en buscar las recetas más válidas para reactivar nuestra economía y frenar la destrucción de empleo. Un objetivo de todos, en el que los empresarios vamos a situarnos en primera línea.

En este aspecto, quiero subrayar que los empresarios consideramos que la lucha contra la sangría de empleo debe ser prioritaria. El dramático aumento del paro que estamos sufriendo, no sólo lleva la tristeza a miles de familias españolas, sino que retroalimenta la crisis al disminuir la capacidad de consumo de estas familias y aumentar el gasto público, al tener que hacer frente el Estado a una cantidad cada vez mayor de prestaciones sociales.

En un tema de esta importancia, debemos aceptar la realidad y no engañarnos a nosotros mismos. Para que las cifras de desempleo no continúen creciendo hasta poner en riesgo todo nuestro sistema, es preciso que las empresas sean flexibles y puedan adaptarse a las circunstancias. Dicho claramente: si a un empresario no se le permite prescindir de una cantidad determinada de puestos de trabajo para conseguir que su comercio, taller o industria sobreviva, lo que ocurrirá es que su proyecto será inviable y se perderán todos los puestos de trabajo. Por salvar una parte, sacrificaremos la totalidad.

Por defender algo tan lógico los empresarios hemos tenido que sufrir críticas e incomprensiones. Se nos ha acusado de aprovechar la situación para reducir nuestras plantillas y despedir amparados en la crisis.

Nada más falso. No conozco a ningún empresario al que le guste prescindir de buenos trabajadores. Nuestra ilusión es crecer y ofrecer oportunidades a la sociedad, incorporando nuevas personas a nuestro proyecto.

A lo largo de los años hemos demostrado que sabemos hacerlo y si ahora, por ejemplo, pedimos que los Expedientes de Regulación de Empleo se agilicen todo lo posible, dentro de la legislación vigente, es porque sabemos que, ante la gravedad de la situación, cualquier demora innecesaria puede llevarse por delante a la totalidad de la empresa y su plantilla.

Estas afirmaciones son coherentes con la filosofía que mantiene CEOE. La gravedad de la crisis que nos afecta requiere reformas estructurales urgentes, valientes y eficaces que nos permitan reactivar nuestra economía.

Creo, sinceramente, que los empresarios estamos «haciendo los deberes». En nuestra última Asamblea General y Conferencia Empresarial, a la que tuvo la deferencia de asistir el presidente del Gobierno, aprobamos una batería de medidas que considerábamos, y consideramos fundamentales, imprescindibles, para avanzar en la situación correcta.

Entre ellas ocupó un lugar destacado la financiación de las empresas. En la citada Asamblea afirmamos que era fundamental que las empresas, y en especial las pequeñas y medianas, recibieran los créditos que necesitan para poder pagar las nóminas, atender a sus proveedores y seguir existiendo. También dijimos que el Gobierno había adoptado algunas medidas adecuadas, pero que las había tomado tarde, eran insuficientes y había que acelerar su puesta en marcha y profundizar en ellas. Siguen siendo insuficientes.

No fue la primera vez. Ya después de la Junta Directiva del 17 de septiembre de 2008 realicé unas declaraciones pidiendo medidas excepcionales ante una situación excepcional como la que atravesábamos y solicité que, por medio del ICO, se facilitara financiación de circulante y tesorería a todas las empresas que lo necesitasen y muy especialmente a las PYMES. A pesar de ciertas incomprensiones, poco tiempo después medidas similares a las que solicité se aplicaron en muchos países, entre ellos España, pero en nuestro caso insuficientes.

Ahora es necesario seguir trabajando para encontrar soluciones ante un problema que requiere un compromiso renovado entre el Gobierno, los emprendedores y un sistema financiero del que me consta su voluntad para colaborar en la viabilidad y el futuro de nuestras empresas como parte esencial de nuestra economía.

A la falta de crédito se ha unido la dilatación inasumible del pago a las empresas por parte de las Administraciones Públicas. Y con ello el aplazamiento del que realizan unas empresas a otras.

Desde CEOE hemos expuesto también la necesidad de adoptar reformas estructurales que aumenten la confianza de los ahorradores e inversores, trasmitiendo el mensaje de que España es capaz de mejorar su competitividad.

Para conseguirlo, debemos actuar con urgencia en el mercado de trabajo y en la fiscalidad. En el primero, acometiendo con eficacia el imprescindible proceso de ajuste, mediante la política económica y el diálogo social, con el objetivo de que resulte lo menos costoso posible en términos de actividad y de empleo. En la fiscalidad, fortaleciendo nuestra competitividad con acciones concretas como la reducción del Impuesto de Sociedades y la modificación del peso de las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social y la eliminación de impuestos como el de sucesiones y donaciones que penalizan la creación de empleo.

Las reformas deben llegar también a asuntos tan importantes para nuestra economía como la innovación y la tecnología, la simplificación administrativa y la mejora de nuestras infraestructuras. Desde CEOE hemos formulado propuestas concretas sobre todas ellas y en la energía y la internacionalización hemos realizado jornadas monográficas con sus correspondientes conclusiones, entre las que se encuentran el uso de todo tipo de energías, sin excluir la nuclear.

En todos los casos los empresarios hemos concebido nuestras aportaciones como un conjunto dinámico que debe adaptarse a la situación y recoger las opiniones y las necesidades de los hombres y las mujeres de empresa de toda España.

También estamos dando a conocer nuestras ideas a los agentes sociales, a los partidos políticos y al Gobierno de la Nación. Durante estos días hemos solicitado una reunión del Comité Ejecutivo de CEOE con el presidente del Gobierno para hacerle llegar una vez más y directamente nuestro análisis de la coyuntura económica y nuestras ideas y sugerencias sobre este tema.

Los empresarios tenemos un serio compromiso con nuestro país y vamos a seguir arriesgando, desarrollando la imaginación y trabajando con eficacia, pero nuestros esfuerzos serán inútiles si el Gobierno no hace sus deberes, que no son otros que las reformas estructurales mencionadas.

Esta va a seguir siendo nuestra filosofía: seguir realizando el máximo esfuerzo para, con ideas y diálogo, colaborar para que nuestro país pueda pronto volver al camino del crecimiento y la creación de empleo. Como pedía Su Majestad el Rey vamos a continuar aportando todas nuestras fuerzas para tirar del carro de la economía española.

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