jueves, 22 de enero de 2009

LA TOLERANCIA MULTICULTURAL Y EL IMPERIALISMO ISLÁMICO


La tolerancia multicultural y el imperialismo islámico
Luis Sánchez de Movellán de la Riva
Profesor de la Universidad CEU-San Pablo. Doctor en Derecho.
FUENTE: ANALISISDIGITAL


El multiculturalismo es sumamente pernicioso y la tolerancia multicultural de las sociedades europeas ayuda al terrorismo islámico. La tolerancia multicultural es una construcción de la izquierda radical antioccidental, es una ideología comunitarista que reduce la identidad individual, que es siempre compleja, a un único elemento: la condición de víctima.

El terrorismo es una estrategia, y muchas veces una táctica puntual, en el sentido de ser un continuum de frenética actividad encaminada a provocar indiscriminadamente víctimas civiles para exigir a los gobiernos un cambio o una cesión política. Entre los terroristas han existido grupos diversos de terrorismo laico o etno-nacionalista y varios tipos de terrorismo marxista-leninista, que han tenido y tienen una larga historia, como el IRA o la ETA, pero desde la pasada década de los sesenta han proliferado grupos que tienen como matriz esencial de la religión, lo que ha venido a cambiar las cosas.

La ideología que mueve al terrorismo islámico hace mella e influye sobre individuos desvertebrados, pertenecientes en su mayoría a las infraclases, que provienen de ambientes moralmente escuálidos, con ninguna preparación teológica o humanista, que han adoptado toda una serie de eslóganes vagamente referidos al Islam, que escuchan las soflamas incendiarias de ulemas fundamentalistas, que se mueven por un odio simplista contra Occidente y contra las sociedades europeas en las que viven, pero de las cuales disienten y quieren exterminar.

Las sociedades occidentales se pliegan cobardemente a la desastrosa ideología del multiculturalismo, adoptada como alternativa al marxismo-leninismo cuando éste entraba en coma a finales de la pasada década de los ochenta. Una ideología nefasta, que divide a la gente en tribus con base en identidades particulares (los negros, los homosexuales, las lesbianas, los newagers...) sin tener en cuenta las diferencias individuales. La tribu se convierte en comunidad con la autoproclamación de un líder que viene a reforzar una visión monolítica de la propia comunidad lanzando un discurso victimista; y los gobiernos se encuentran con el problema de gestionar a estas tribus radicalizadas por discursos de líderes iluminados. Y, encima, los políticos se creen que todo se resuelve con la cosmética de lo políticamente correcto.

Los terroristas en general y los islamistas, en particular, hoy cuentan con el efecto multiplicador de la información de masas y con la repetición estúpida de los noticiarios, que lo único que hacen es contribuir a dar publicidad gratuita de las explosiones y los estragos por ellos causados. Las noticias sobre terrorismo islámico han de ir siempre acompañadas de análisis críticos hacia Al-Qaida o cualquier otro grupo terrorista islámico como Hamas, Hezbollah o la Jihad.

Occidente se encuentra hoy ante el dilema fundamental de cómo gestionar las ayudas a los gobiernos árabes autoritarios y profundamente corruptos de Oriente Próximo que se declaran empeñados en hacer la guerra al terrorismo islámico, y que en nombre de esta finalidad aprovechan para someter a sus países a una dictadura represora brutal. El problema estriba en que ayudándolos contra el terrorismo islamista se acaba por hacerles el juego. Hay que cuidar y ser prudentes con la política exterior de los países occidentales para no cerrar los ojos ante los gobiernos autoritarios y teocráticos como el de Arabia Saudita, porque posean reservas estratégicas de petróleo, o ante grupos terroristas como Hamas en las negociaciones que se llevan a cabo con motivo del conflicto de Gaza.

Con motivo de las hipócritas protestas de la izquierda española contra Israel, hemos visto grupos de musulmanes y de progres apesebrados totalmente histéricos, con carteles difamatorios gravísimos (alguno de ellos demostrativo, por cierto, de su odio e incultura al rezar Death to Juices y no la correcta Jews) y que han alterado e interrumpido la vida normal de los ciudadanos y el desarrollo comercial en el centro de las ciudades.

El caso más grave e inquietante, que ha pasado prácticamente desapercibido en España, se ha producido en Italia al invadir un grupo numeroso de musulmanes la Piazza di Duomo en Milán, un área cristiana y católica, en protesta por el conflicto de Gaza para terminar con una suerte de performance religiosa y oración islámica en común en la mencionada área sagrada cristiana. Esta oración islámica provocadora en la Piazza di Duomo de Milán ha sido una invasión hegemónica en toda regla del espacio cristiano y una demostración palpable y peligrosa del imperialismo “territorial” del Islam.


Dr. LUIS SÁNCHEZ DE MOVELLÁN DE LA RIVA

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